Una vez pensé que todo es cíclico, todo tiene un giro que
vuelve, a veces cuando uno hace algo, este vuelve de nuevo a nosotros, tanto
como lo bueno, como lo malo. Quizá esto sea lo bueno de viajar, de ir a lugares
donde no
entienden nada de lo que dices, de ver y explorar como un niño
recién nacido, cosas que no existían para nosotros, debido a que no teníamos un
registro mental.
Era un miércoles al medio día todo mundo entra a trabajar a
las 2 de la tarde, el bus estaba completamente lleno y el calor no dejaba que
uno abriera los ojos, las personas se amontonaban unas a otras, casi nadie se
le ve afán de llegar al trabajo, todo mundo está tranquilo, pues durante años
han aprendido a moverse en el calor, que el bus no se va a mover más rápido
solo porque alguien se demoró más en el baño, la atmosfera es muy fuerte, un tránsito
donde todo mundo se mueve como quiere y que los semáforos se apagan para
ahorrar energía, debido a la crisis energética en el país, pero aun así la
gente se las juega para no chocarse. Dentro del bus las personas huelen a curry
junto con olor corporal, parecemos carne que se cocina a fuego lento, cada uno
en mayor o menor intensidad va soltando su propio olor, un olor que lo lleva a
uno a las calles de Patrick suskind, o algún puesto de pescado minorista en una
calle de barranquilla. Al final del bus hay un señor sentado en una pequeña
silla junto a la puerta de salida, todo mundo sabe que esa es su silla y aunque
él se levante nadie la va a tocar, aquel que no sepa de esto y que se siente
mientras él está entregando los tiquetes del bus, tarde o temprano llegará y
con un gesto, un pequeño movimiento le dura que se levante, gracias a dios
existe el lenguaje corporal, pues es universal y en todo el mundo saben
identificar una mala cara o simplemente que hiciste algo incorrecto solo con
algunos gestos.
El bus estaba tan lleno que él no pudo atravesarlo, la gente
se amontaba y se acomodaba como pequeños trozos que se acoplan a la masa, una
gran masa que viaja dentro de un tiesto viejo, él cobrador se bajó por la
puerta trasera y se subió por la de adelante entrego unos fichos para pagar al
final y recibió mi dinero, no me dio cambio solo me hizo una seña y se volvió a
subir por la puerta de atrás, yo pensaba que había perdido mi dinero, que me habían
robado en frente de la cara y que no había hecho nada.
Después de cuarenta minutos el bus reventaba de calor y
totalmente lleno, con gente que colgaba de las puertas, de pronto llega a mis
manos la devuelta, había pasado por las manos de casi treinta personas y había
llegado a mi, completa, me quede totalmente sorprendido pues en mi país no habría
llegado, se habría quedado en el camino, desde el fondo le grite: Nandri que
significa gracias en tamil, él se río y movió la cabeza a los lados, que para
ellos significa okay.
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