lunes, 1 de abril de 2013

La rotación


Una vez pensé que todo es cíclico, todo tiene un giro que vuelve, a veces cuando uno hace algo, este vuelve de nuevo a nosotros, tanto como lo bueno, como lo malo. Quizá esto sea lo bueno de viajar, de ir a lugares donde no
entienden nada de lo que dices, de ver y explorar como un niño recién nacido, cosas que no existían para nosotros, debido a que no teníamos un registro mental.
Era un miércoles al medio día todo mundo entra a trabajar a las 2 de la tarde, el bus estaba completamente lleno y el calor no dejaba que uno abriera los ojos, las personas se amontonaban unas a otras, casi nadie se le ve afán de llegar al trabajo, todo mundo está tranquilo, pues durante años han aprendido a moverse en el calor, que el bus no se va a mover más rápido solo porque alguien se demoró más en el baño, la atmosfera es muy fuerte, un tránsito donde todo mundo se mueve como quiere y que los semáforos se apagan para ahorrar energía, debido a la crisis energética en el país, pero aun así la gente se las juega para no chocarse. Dentro del bus las personas huelen a curry junto con olor corporal, parecemos carne que se cocina a fuego lento, cada uno en mayor o menor intensidad va soltando su propio olor, un olor que lo lleva a uno a las calles de Patrick suskind, o algún puesto de pescado minorista en una calle de barranquilla. Al final del bus hay un señor sentado en una pequeña silla junto a la puerta de salida, todo mundo sabe que esa es su silla y aunque él se levante nadie la va a tocar, aquel que no sepa de esto y que se siente mientras él está entregando los tiquetes del bus, tarde o temprano llegará y con un gesto, un pequeño movimiento le dura que se levante, gracias a dios existe el lenguaje corporal, pues es universal y en todo el mundo saben identificar una mala cara o simplemente que hiciste algo incorrecto solo con algunos gestos.

El bus estaba tan lleno que él no pudo atravesarlo, la gente se amontaba y se acomodaba como pequeños trozos que se acoplan a la masa, una gran masa que viaja dentro de un tiesto viejo, él cobrador se bajó por la puerta trasera y se subió por la de adelante entrego unos fichos para pagar al final y recibió mi dinero, no me dio cambio solo me hizo una seña y se volvió a subir por la puerta de atrás, yo pensaba que había perdido mi dinero, que me habían robado en frente de la cara y que no había hecho nada.

Después de cuarenta minutos el bus reventaba de calor y totalmente lleno, con gente que colgaba de las puertas, de pronto llega a mis manos la devuelta, había pasado por las manos de casi treinta personas y había llegado a mi, completa, me quede totalmente sorprendido pues en mi país no habría llegado, se habría quedado en el camino, desde el fondo le grite: Nandri que significa gracias en tamil, él se río y movió la cabeza a los lados, que para ellos significa okay.

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